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Historia entre luces y sombras

Nacimiento y evolución

 

 

    En el fascinante y apasionante mundo del tarot destaca su misterioso origen, desconocido y casi mítico, fuente y objeto de persecuciones y adoraciones. Tarot, el gran juego de 78 cartas cuyo origen, casi una leyenda, ha sido asociado con los egipcios. Por otra parte se le ha dado un carácter tan antiquísimo que circulan algunas escrituras señalando que es un legado de los habitantes de la Atlántida, quienes serían los autores de

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esta singular baraja, y algunas teorías, asocian su paternidad a culturas tan distintas como hebreos, gitanos, árabes, tibetanos, etc.

 

Un origen etimológico discutido


Si su origen es discutido no lo es menos su raíz etimológica: podría ser egipcia (tar: caminos; ro, ros, rob: real), hindú-tártaro (tan-tara: zodíaco), hebreo (tora: ley), latín (rota: rueda; orat: habla), sánscrito (tat: todo; tar-o: estrella fija), chino (tao). Asociado a la magia, al ocultismo e incluso a la superchería, en el transcurso de su historia ha sido objeto de constantes mutaciones, todos ellos necesarios para su evolución y definitiva consagración.

Andrea Vitalli, historiador e iconógrafo del tarot, sitúa su aparición durante el Renacimiento, en las cortes del Norte de Italia; aquellas de Milán, Boloña y Ferrara, difundiéndose por toda Italia y luego por el resto de Europa.

Hacia 1470, se encuentra una variante llamada Minchiate o Germini o Gallerini, e incluyó un conjunto más amplio de "Triunfos" o Arcanos Mayores, cuyas características son que se encuentran numeradas con números romanos en una pancarta y no tienen títulos. Además, son noventa y siete arcanos, en vez de los tradicionales setenta y ocho. Las cartas adicionales en los Arcanos Mayores son los doce signos del zodíaco, las cuatro virtudes (fe, esperanza, caridad, prudencia) y los cuatro elementos (fuego, agua, aire, tierra) y no está incluida "La Papisa".

Las cartas de la corte o figuras, los caballeros son representados como criaturas mitológicas y los valets (pajes) son representados como hombres en las espadas y bastos y como mujeres en los oros y copas.

Un entretenimiento aristocrático


A lo largo del siglo XV, el Tarot fue llamado “Ludus Triomphorum”. Y a comienzos del siglo XVI que aparece el término “Tarot”. en Perugia y en Roma y durante el siglo siguiente en Sicilia, Ferrara, Venecia, Austria y Bohemia. De Milán llegaron a Suiza, a Francia y luego a Alemania.

Estas fueron usadas para jugar en los salones aristocráticos, se utilizaban por ejemplo, respondiendo a preguntas realizadas al mazo de cartas y posteriormente se extraía un arcano. Otra práctica consistía en asociar las figuras del Tarot a celebridades, etc.

Hacia finales del siglo XV se le atribuyó un significado "oscuro", siendo objeto de múltiples persecuciones.

En los siglos XVI y XVII el Tarot fue transformado en un verdadero juego de azar y fue adquiriendo peculiaridades según la región en que estaba asentado.

A partir del siglo XVIII comienza la importación del Tarot francés "Marsellés" fuente de inspiración para fabricantes piamonteses y lombardos.

La francmasonería popularizó el tarot


Fueron Antoine Court de Gébelin y más tarde, Jean-François Alliette, conocido como el célebre Etteilla; ambos miembros de la francmasonería francesa, quienes le dieron el carácter y aseguraron que su origen provenía del antiguo Egipto. Fue este último quien creó su propia versión, denominada "Tarot Etteilla" baraja no exenta de inexactitudes que hicieron desnaturalizar su sentido original.

Finalmente, Alphonse Louis Constant cuyo pseudónimo fue Eliphas Lévi, mago, escritor y ocultista francés denunció los errores de Etteilla, afirmando que los 22 Triunfos (arcanos mayores) correspondían a las 22 letras del alfabeto hebreo, además lo relacionó con operaciones mágicas, numerología, con el simbolismo francmasón y con los 22 senderos del Arbol de la Kábbala, que reflejan las estructuras idénticas en el hombre y en el universo.

Así, elaboró sus teorías entre las cuales hablaba del paso del alma humana a través de los senderos de la sabiduría. Estas fueron retomadas por diversas logias ocultistas, quienes recrearon nuevas cartas de Tarot conforme a sus propias filosofías.

Hoy en día existen innumerables variantes, desde el tradicional Tarot de Marsella, hasta ángeles, santos, piedras e insólitas versiones de dueñas de casa, vampiros y beisbolistas. 

 

Autora: Marcela Cancino

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